La moción de censura (2012) | Eli Gallardo
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La moción de censura

  • 29/07/2012
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Publicado el 29 de julio de 2012 en el blog Apuntes Metecos

(1) «(…) Desde el punto de vista teórico y formal, la moción de censura está más que justificada en la presente situación política española, porque aunque el Presidente del Gobierno diga que no está agobiado, la sociedad española sí lo está, padeciendo una generalizada sensación de desorientación, de carencia de rumbo, de norte y de horizonte. El español normal no es capaz de trazar un proyecto para su futuro personal o profesional, porque nadie sabe qué va a ser de su vida, al ignorar dónde quiere llevarnos el Gobierno. El pueblo español empieza a preguntarse si el propio Gobierno sabe realmente a dónde quiere ir.

En estos momentos difíciles, la obligación de los políticos, como representantes todos del pueblo español, es hacer de cauce de las aspiraciones, deseos e intereses de los representados para que el debate político se produzca donde debe producirse, es decir, en las instituciones y no en la calle.

[…] La exigencia de responsabilidad política al Gobierno implica un juicio sobre su actuación, es decir, no sólo por lo que son, sino también por lo que han sido, y no sólo por lo que hacen, sino por lo que dijeron que iban a hacer y las expectativas sociales que lograron crear.

[…] Además de todo ello, la política del Gobierno se ha caracterizado por su incapacidad para dotar a la economía española de unas reformas estructurales imprescindibles para superar la crisis de los 70, mientras ha aumentado el poder intervencionista y discrecional del Estado a través de diversas leyes y, a cambio, se ha perdido competitividad frente al exterior.»

(2) Los fragmentos anteriores pertenecen al diputado popular Juan Ramón Calero, en defensa de la moción de censura presentada contra Felipe González en marzo de 1987, a favor de Antonio Hernández Mancha (ver Diario de Sesiones día I y día II). Apenas un mes antes se había celebrado el Debate sobre el estado de la nación, una práctica que el Presidente Rajoy ha eludido en su primer año de mandato, dadas las excepcionales circunstancias que atraviesa el país.

Aunque se tratase de una medida muy criticable en situaciones normales, quise convencerme de que la no celebración del debate serviría como ayuda para la mejora de la concentración y la actividad del Gobierno. Sin embargo, la gestión sorda de la crisis, y las declaraciones moralistas de Ministros como el de Justicia, hacen pensar que se trató de esquivar un desgaste progresivo del Ejecutivo ante la opinión pública, no solo española, sino especialmente europea.

Y me refiero a la opinión pública europea, porque conocimos que la Canciller alemana se reunió con los líderes sindicales a principios de julio para conocer otro punto de vista de la situación económico-laboral de España, como firme candidata al rescate total, cuando los vientos sean los óptimos para los capitanes de la Unión Europea. Si trascendiera alguna postura de Merkel al conjunto de Europa, condicionaría la estabilidad de todo el Estado, y los últimos desatinos e irresponsabilidades del Gobierno (como el embuste publicado y retirado por el Ministerio de Exteriores) balancean peligrosamente la cuerda sobre la que estamos suspendidos.

(3) Uno podría pensar que toda oposición responsable tendría preparado un gabinete «en la sombra», es decir, un Gobierno preparado para relevar al actual; pero las impresiones son muy otras. Sin embargo, puede pensarse en la figura de un Presidente en la sombra respecto del candidato del segundo partido mayoritario, en este caso el socialista Rubalcaba, pero su experiencia política en los gobiernos socialistas, así como haber obtenido los peores resultados para el PSOE, lo convierten en un gran agujero de votos.

¿Qué podría hacer un partido como el socialista, si es que realmente quisiera gobernar tamaña tormenta? La primera medida que debería descartar sería, irónicamente, la que demandan poderes fácticos y algunos ciudadanos: un gobierno de coalición. La abrumadora mayoría del PP legitima su gobierno por cuatro años, y hace innecesario cualquier pacto. Además, la responsabilidad del resultado de la gestión se reparte entre los dirigentes, y se convertirían en co-responsables de unas medidas antagónicas a su ideario, y que ya han desplegado efectos. Es por ello que resulta bochornoso leer un editorial como el del diario El País, como el publicado hoy domingo.

(4) El PSOE, con mayor o menor acierto, ha sabido adaptar su modelo de partido, desde un partido de masas a un “catch-all”, difuminando sus demandas sociales por ampliar el electorado, algo que tuvo su contrapunto en la última legislatura de Zapatero, que se saldó con el trasvase de votos a otros “partidos orientados a políticas”. Sin embargo, parece que este hecho no resulta tan evidente para la maquinaria de ese partido, y en lugar de preparar a un candidato que suceda a Rubalcaba y que empiece a interrelacionarse con la opinión pública, se mantienen en una laxa crítica, como un otrora concursante favorito, ahora silencioso para ganar por descarte, al estilo que supo aprovechar Fernández-Miranda para con Suárez, en un escenario diametralmente distinto.

Sin embargo, sin una cara visible capaz de remontar el descenso electoral de Rubalcaba, es difícil que se asimile un proyecto a una imagen nueva y fuerte. Nos guste o no, la elección del candidato dependería del propio partido, y finalmente de la investidura en el Congreso. Sea como fuere, el espacio idóneo para que fuese presentado el candidato a presidir el Gobierno sería en una moción de censura al actual Presidente.

(5) Es momento de que se rompa el silencio y, en el caso que realmente quieran gobernar y enmendar la crisis que contribuyeron a crear, diseñen un proyecto concreto de gobierno alternativo. Para ello deberían presentar y explicar medidas alternativas y explícitas para corregir la deriva del actual gobierno, tal y como hicieron con la promesa de regreso de las tropas de Irak. Más propuestas y menos protestas.

Obviamente, y como cualquiera sabe, la moción sería rechazada porque la mayoría absoluta se encuentra en manos del Partido Popular. Este mismo partido lo sabía en marzo de 1987, y aún así presentaron la moción; sin embargo, no supieron jugar las cartas, ni los tiempos. Sin embargo, los tiempos hoy son muy diferentes, cada minuto cuenta y se están consumiendo muchos recursos en criticar la actual gestión sin ofrecer un salvavidas visible al que agarrarse.

Sería, por tanto, un escenario idóneo para ofrecer una crítica constructiva al Gobierno, presentar las alternativas que desmonten el dogma de que las medidas actuales son las únicas posibles –ofrecer un «discurso alternativo»–, y construir una imagen real de un nuevo Presidente, que no dé pábulo a las cortinas de humo de los Ministros, por muy tentadoras que sean; ignorar los famosos «marcos» de los que habla Lakoff. Un candidato que aporte seriedad a la política estatal.

¿Y por qué no presentar a Rubalcaba como candidato? Porque una moción de este tipo, encabezada por Rubalcaba, sería convertir en cadena perpetua los cuatro años a la sombra a los que se ha condenado al PSOE. Pero de este partido puede esperarse cualquier cosa.

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