House of cards (and orchards) | Eli Gallardo
House of cards and orchards

House of cards (and orchards*)

O el asunto Xelo Huertas desde la estrategia

Es curioso que todavía no se haya creado un change.org pidiendo la dimisión de Xelo Huertas como presidenta del Parlament, por respeto a la institución.

Puede que sea un buen momento, tanto para crearlo como para poner en valor la figura de la presidencia del Parlament balear, tan maltratada. Como saben los ciudadanos de Balears, desde hace unos meses la segunda institución más importante a nivel político, ha sido el núcleo de los problemas que azotan la vida política de la comunidad. De hecho, estos dos primeros años de legislatura han sido tan intensos y de tanta carga de politics, que dan para un libro en sí. Un factor sería constante con respecto de años pasados, y es el maltrato al que se somete la presidencia del Parlament.

Se trata de un maltrato ético y social. Una prostitución del cargo, en el que extraña que ningún diputado o diputada de la oposición haya hecho suyas las palabras del actual vicepresidente, Biel Barceló, en octubre de 2014 y referidas a Bauzá, a quien acusó de haber «sido el peor presidente de la Historia, y eso que uno está en la cárcel». Munar duerme entre rejas, y aún así puede que hiciera menos daño a la institución, que la todavía diputada Xelo Huertas. No entro en si tiene o no razón en su lucha interna, sino en la proyección hacia el exterior y el necesario fin de la vergüenza a la que se está sometiendo a las instituciones baleares. Su situación personal es diferente a la situación de la presidencia del Parlament y puede defenderse igualmente fuera del cargo, donde recaerá antes o después, que dentro.

La política balear sigue un hilo argumental que casi reproduce una trama de serie dramática, con personajes circulares —casualidades del lenguaje, por el tema de los círculos— que proyectan una imagen desde los medios (tradicionales y nuevos), e inciden en la opinión pública, sobre todo cuando se desvelan grabaciones o se mediatizan divergencias. Una opinión a la que puede chocar que todavía sea presidenta del Parlament una persona que hace un tiempo criticaba los privilegios y malos usos de la política, y que ha sido expulsada de su formación justo por incurrir en estos pecados. Puede chocar más si cabe, que su aliado en esta gesta, sea un PP desgajado, la antítesis ideológica de Podemos, con la suerte mediática de su lado, que apenas si recibe atención en cuanto a su falta de liderazgo presente y prevista. Cui prodest? ¿A quién beneficia esta situación?

Parlament Balear Cariàtides

A la institución, seguro que no. A la persona aferrada al cargo, funcionaria y con plaza, tampoco; ya ha sido inhabilitada mediáticamente para cualquier otro cargo público, y casi habilitada como agente de desgaste de la actividad pública desde algunas tertulias en medios privados. Al resto de fuerzas políticas, irónicamente, les supone una debilidad pero también una oportunidad. De los gabinetes y spin doctors de los partidos dependerá la elección de un buen mensaje y posicionamiento a corto y medio plazo (faltan apenas dos años para la próxima campaña), pues todos se han visto afectados por este asunto, especialmente los socios de gobierno PSIB-PSOE y MÉS. Y no sólo habrá que pensar en lo que es, sino también, y sobre todo, en lo que parece, desde ahora en adelante.

Ahora, veamos cómo termina esta temporada, que se ha complicado y aún no sabemos si renovarán o si la serie termina aquí. Las cartas han empezado a caer boca arriba. Y es evidente que todo es poder, algo que no es necesariamente malo, sino que depende de lo que hagan los actores con él.

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* En inglés, “huertas”.

  1. Antonio Villalonga left a comment on 19/01/2017 at 1:30 pm

    A la vista de lo va sucediendo, amigo Eli y si alguien no lo remedia, como bien dices, todo parece que nos estamos sumergiendo -parafraseando a Max Weber- en una noche polar de oscuridad helada.
    El tiempo no corre, vuela y el 2019 está a la vuelta de la esquina y recogerán los frutos aquellos que hayan cometido menos errores.

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