(Publicado en catalán junto a la segunda parte en el
Anuari de la Fundació Alomar en forma de capítulo)

Introducción

(1) Uno de los métodos científicos de la ciencia política, es la observación de factores recurrentes, que muchas veces permiten inferir posibles resultados ulteriores; así, ante los gobiernos pendulares entre 1995 y 2015, se podría pensar que en 2019 era el turno de un gobierno de derechas, como alterno en el gobierno de pacto liderado por el PSIB-PSOE con Francina Armengol al frente.

Sin embargo, la realidad impone otorgar mayor importancia al contexto -ya destacado por el sociólogo David Easton y sus herederos teóricos, hace más de cincuenta años-, al peso de la opinión pública ya la visibilidad que ofrecen los nuevos medios de comunicación y redes sociales, para comprender por qué estamos ante una legislatura especial, donde los esquemas del pasado no sirven, y con una volatilidad muy elevada.

(2) Si a toda esta introducción añadimos una pandemia mundial, sus efectos psicológicos -a nivel individual, pero también colectivo- y la gestión institucional a nivel autonómico después de conseguir enlazar dos legislaturas de progreso por primera vez, estamos ante un rara avis digno de un estudio detallado, por la gran cantidad de factores que intervienen, y sus efectos podrán ser comprobados con el tiempo. De ahí que nos hayamos atrevido a nombrar esta legislatura como la legislatura de las tres “C”: COVID y la consolidación del nuevo ciclo.

(3) En estas páginas nos acercaremos al papel de los partidos políticos, dentro del macrogrupo de los “actores políticos”, donde incluiríamos también a los medios de comunicación y su ecología, que actúan en un mismo espacio y que comparten capacidad de influencia en la opinión pública y la información generada, que condiciona la agenda setting o configuración de la agenda mediática.

I. Los partidos políticos: una primera clasificación

(1) Como ya hemos destacado en otras ocasiones (por todas, el libro Balears, 2015: un nuevo ciclo político), el escenario político balear presenta una idiosincrasia particular que le dota de un interés científico todavía no cubierto, aunque progresivamente contamos con nuevas voces analíticas de carácter privado, como el colectivo Passes Perdudes.

(2) La configuración del sistema de partidos a nivel balear es uno de los factores definitorio de esta particularidad de la política balear, con organizaciones de tipo estatal, autonómico y también insular, que confluyen en la cámara legislativa y que ejercen el control en el gobierno . Los intereses a nivel electoral y mediático de cada una de estas organizaciones, como su público, difieren de forma significativa.

Vemos, pues, que el ámbito de representación territorial podría ser un primer elemento de distinción, en el que encontraríamos: a) partidos de ámbito estatal; b) partidos de ámbito no estatal (en adelante PANE).

(3) El eje ideológico izquierda-derecha también podría ser un factor de clasificación de los partidos, acaso el más tradicional y gastado, donde no podemos dejar de destacar la importancia de la ubicación que hacen los particulares respecto a cada partido político -i que difiere de forma significativa, como destacan numerosos estudios demoscópicos-, así como la autoubicación de los votantes o la proximidad estimada de éstos respecto de las diferentes organizaciones políticas, que guarda relación con el voto ideológico o incluso con la opción por el voto útil en caso de que se plantee que el partido por el que tiene preferencia, no cuenta con posibilidades de ganar o gobernar, y se decide optar por un partido cercano a nivel ideológico con proyecciones electorales favorables.

(4) En este capítulo estableceremos una clasificación que podríamos considerar pragmática, ya que guarda relación con el ejercicio práctico de las funciones de gobierno u oposición. Así, podríamos fijar dos grupos claros y varios subgrupos:

a) Partidos que conforman la coalición de gobierno autonómico. Aquí encontramos el PSIB-PSOE, MÉS per Mallorca y Podemos, a diferencia de la anterior legislatura, donde MÉS per Menorca abandonó el pacto y la formación morada apoyaba parlamentario al Pacto (coalición parlamentaria, según las teorías coalicionales).

b) Partidos de la oposición. El resto de partidos del Parlament, con sus diferencias respecto al ámbito territorial y eje ideológico, pero que comparten las funciones de control en el gobierno, negociación de presupuestos y otros issues políticos, que veremos a continuación.

1. Las oposiciones parlamentarias y el contrapeso del Grupo de los 30

(1) Son tantas las diferencias entre los partidos que integran la oposición parlamentaria, que podríamos decir que sólo comparten un denominador común: no gobiernan. O al menos, éste era el único factor común, hasta la configuración del Grupo de los 30 en torno al recurso de inconstitucionalidad contra el REB, del que hablaremos en el último apartado del capítulo.

Volviendo a las oposiciones, y siguiendo los postulados del célebre politólogo Giovanni Sartori, podemos considerar que

«[…] los patrones y estilo de la oposición varía de forma significativa de un tipo de sistema de partidos a otro. La distinción importante sería entre oposición responsable y oposición irresponsable».

En el mismo artículo, publicado en 1966 bajo el título “Opposition and and Control: Problems and Prospects”, Sartori deja pistas sobre una clasificación más detallada de las oposiciones, a partir de las cuales podríamos establecer el siguiente esquema.

1. Oposición constructivo-interactiva. Esta tipología se corresponde con la tipología “responsable y constitucional”, donde podríamos clasificar a los diputados de Ciudadanos (5), El PI (3) y el Grupo Mixto de la primera mitad de legislatura (3).

2. Oposición divergente. La oposición “no responsable y constitucional” estaría representada por el Partido Popular (16), partido mayoritario y que ejerce una oposición frontal con mayor peso en la cámara autonómica.

3. Oposición antisistema. Esta oposición sería la considerada por Sartori como “no responsable y no constitucional” o “contestataria”. Claramente representada por el grupo parlamentario de VOX (3), no implica que incumpla la ley de partidos ni la constitución, pero sí se defienden argumentos y materias que en ocasiones transgreden los principios constitucionales.

(2) Hemos cuantificado el peso de cada uno de estos subgrupos de la oposición, para que la persona lectora pueda realizar los cálculos del peso relativo respecto de ciertos debates, donde el Gobierno tendría una mayoría más o menos ancha.

Sin embargo, y como veremos en el último apartado, durante esta legislatura se ha producido un cambio de roles y uno de los socios (MÉS per Mallorca) se ha alineado con la oposición -mayoritariamente de derechas y españolista- para recorrer en el Tribunal Constitucional los presupuestos generales del Estado por la falta de dotación no dotar de forma concreta al Régimen Económico Balear, aportando a sus diputados hasta llegar a 30, que es la mitad más uno de los diputados del Parlamento, lo que configuraría la mayoría de los votos.

2. Los socios minoritarios en el segundo gobierno Armengol: divergencia activa y corresponsabilidad pasiva

(1) Como ya se ha planteado, esta segunda legislatura presenta diferencias en cuanto a la coalición de gobierno y coaliciones parlamentarias respecto a la primera. Desde 2019, MÉS per Mallorca y Podemos conforman el Pacto de Govern junto con el PSIB-PSOE, partido que ganó en votos y escaños las elecciones autonómicas.

La merma en el número de votos y en la representación parlamentaria de ambos socios minoritarios fue un factor determinante durante las negociaciones de las áreas de gobierno, con una mediatización y cruce de declaraciones que apuntaban una orientación a la obtención de cargos (office-seeking en términos de Müller y Strøm en su “Policy, office or votes? How Political Parties in Western Europe Make Hard Decissions”).

(2) A partir de aquí, y respecto a muchas cuestiones de ámbito estatal -y con menor frecuencia, autonómicas-, las divergencias entre el socio más minoritario (MÉS per Mallorca) y el mayoritario (PSIB-PSOE) se han incrementado, de ahí que podamos catalogar el papel de los ecosobiranistas como de divergencia activa. Así, por ejemplo, respecto a la gestión de la pandemia, las declaraciones de estado de alarma, la liberación de los remanentes de tesorería u otras materias, MÉS per Mallorca ha emitido comunicados y declaraciones públicas de sus líderes contra las decisiones del Govern central, liderado por su socio autonómico y en coalición con el otro socio autonómico.

De forma especial, el senador designado por el Parlament, Vicenç Vidal, de la formación MÉS per Mallorca, ha aprovechado el altavoz de la cámara alta para ejercer una crítica enconada y constante contra el Gobierno central, amplificada a nivel autonómico por la formación a través de los medios locales. Estas discrepancias, aunque fuera del ámbito del gobierno autonómico y del Parlamento, suponen un factor de desgaste entre los socios, especialmente durante los peores momentos de gestión de la pandemia, donde los problemas de salud, economía y trabajo -áreas que MÉS no gestiona en el Gobierno-, eran los más importantes para la población, como demuestran los sondeos.

(3) En cuanto al papel de Podemos, ha desempeñado un papel de lealtad con perfil relativamente bajo, sin mediatizar las discrepancias a nivel autonómico, en gran parte porque PSOE y Unidas Podemos han configurado el primer gobierno estatal de coalición y se ha marcado una agenda social y sanitaria muy fuerte, que requiere de solidez mediático-política multinivel. Así, podríamos catalogarlo como un socio que ha ejercido una corresponsabilidad pasiva.


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