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Medir la influencia o el día que cerré mi Klout

Hace unos días, escribí en el blog de SPQ Consultores un post sobre Rankings, influencia y política online, en el que planteaba las similitudes entre el extinto PageRank de las web y otros índices, como Klout, que afirma medir la influencia. Como resumen, sostenemos en el artículo la utilidad de estos rankings si forman parte de nuestra estrategia de posicionamiento, de la seopolítica, pensando en trabajar esos índices para “venderlos” mediáticamente después. En mi caso personal, después de escribir el artículo, cerré mi perfil en Klout con un índice 60.

Hace unos años, en mitad de una época de intensa actividad de campaña, recuerdo haber “jugado” con este índice, haciendo pruebas, y conseguí subir de 60 a 64. Así lo compartí en Facebook:

No volví a prestarle demasiada atención, hasta un tiempo después, cuando abrí nuevos perfiles sociales del ayuntamiento en el que trabajo, analicé a la competencia y di permisos para que calibrara esa “influencia”, que pusiera nota a la reputación online de mi trabajo. Consciente de la irrelevancia práctica de estos ránkings, pensé en qué ocurriría si el Ajuntament de Marratxí fuese más popular en las redes que el de Palma, teniendo menos recursos. Para mi trabajo sería un buen resultado, y a nivel de popularidad del consistorio para el que trabajo, fuente de noticias y de impactos positivos.

Actualmente, el ayuntamiento de la capital y el mío, cuentan con el mismo índice, 62. Si la extensión de Klout para Chrome no me engaña, somos los dos ayuntamientos con mejor nota de Mallorca. ¿Significa eso que en Marratxí somos tan influyentes o con tanta reputación como el Ajuntament de Palma, en las redes? Me contentaría pensarlo, porque admiro y respeto profundamente a su gabinete de comunicación, pero sé que no es así. Sin embargo, pensando en la trazabilidad de la reputación de mi ayuntamiento, y en la eficiencia de mi trabajo, sería todo un logro leer un artículo o ver un repor en el que digan que “Palma y Marratxí, los dos ayuntamientos más influyentes de Mallorca”.

Klout municipal

Entonces, ¿por qué cerrar mi Klout personal? En primer lugar, porque desconfío de la utilidad de estos rankings, y aunque sea en lo más recóndito de mi subconsciente, puede que alguna publicación haya ido dirigida a conseguir más interacciones para mejorar ese índice, que no reporta absolutamente nada; así ya no cabe ese riesgo. En segundo, porque no he tenido constancia de que ese índice me haya ayudado o perjudicado nunca, y prefiero que entren en mis perfiles a ver qué publico en lugar de regirse por un ranking que no indica claramente qué variables se bareman para poner nota. Es curioso que compañeros de profesión, que sí creo que ejercen una cierta influencia, tengan un índice menor que otras personas del sector, con menos seguidores (no sé si más influyentes o menos) y menos interacciones o cualitativamente menos relevantes. En tercero, porque estoy cansado de conceder permisos a un sinfín de aplicaciones para que administren mis perfiles, obviamente a través del OAuth.

El posicionamiento va mucho más allá de un índice de influencia o de popularidad. Como llevo tiempo defendiendo, posicionarse implica hacerse visible, dejar que te encuentren y trabajar para que te recuerden.

Termino con un par de preguntas. ¿A quién interesa más que un perfil sea influyente, a quien lo vende o a quien lo compra? ¿Dejarían de seguir o de interactuar con tercero, en función de su nota de Klout? Y por último, ¿dejarían de reclutar a una persona trabajadora para su empresa, porque otra tiene mejor Klout?

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