Postpolítica pop | Eli Gallardo
Postpolítica pop

Postpolítica pop

(1) La postpolítica no es, ni de lejos, un concepto nuevo que haya nacido con Donald Trump, con el fracaso del referéndum de Italia o de Colombia.

Filósofos políticos como Zizek o Colin Crouch, entre muchos otros, han tratado este concepto, que encierra en ocasiones un contenido diferente en función de quién la describa. En un artículo de 2013 en El País, Iván de la Nuez contrapone «Antipolítica contra pospolítica»:

El universo pospolítico se planta en la sociedad a partir del decreto del fin de las ideologías. Lo antipolítico intenta recuperar el debate ideológico, pero sospecha de su representación en los escaños parlamentarios, las cámaras senatoriales o la partitocracia. El postpolítico enrumba su brújula, siempre, hacia el poder (que es el Estado y, aún más, las élites financieras o mediáticas).

Atendiendo a la etimología de lo “post”, podríamos entender que se refieren a “lo posterior a la política”, es decir, algo que no es política. Pero dejemos los términos para otro post ―disculpen el juego de palabras―.

Si es cierto que vivimos una postpolítica (no la postpolítica, porque no sabemos exactamente qué es), uno de sus elementos comunes es el carácter pop. ¿No tenemos claro qué es postpolítica, y ahora además, le añadimos el carácter “pop”? Sí, verán.

Postpolítica pop

(2) Escribió Xavier Peytibi hace cuatro años sobre política pop, a partir de las reflexiones de Gianpietro Mazzoleni y con referencias a términos como infotainment, politainment o soft news, que hoy en día forman parte de la gramática utilizada por los consultores políticos. ¿Qué es la política (o postpolítica) pop? Puede que sea buen momento para rescatar una de las obras más criticadas de Giovanni Sartori: Homo videns.

Las características atribuidas a “lo pop” pasan por el entretenimiento, la banalización, la extrema visibilidad y las celebridades: la búsqueda dell fenómeno fan desde el lado de la oferta, podríamos decir. ¿Cuánto han contribuido los New Media, los selfies y las series de televisión a esta postpolítica pop?

(3) Permítanme un inciso sobre selfie. Fue la palabra del año en 2014, en gran parte como consecuencia del selfie entre actores en la gala de los Óscar, que disparó su volumen de búsquedas en Google según Trends y popularizó más a nivel mundial esta forma de tomar autofotos, condicionando incluso el diseño de dispositivos móviles, campañas de marketing y que tuviera lugar momentos como el que recoge esta fotografía de la pasada campaña presidencial en los Estados Unidos.

hillaryselfie-800x530

(4) ¿En qué consiste hoy la postpolítica pop? Lejos de atrevernos a proponer un concepto, vamos a tomar ejemplos para ver qué características se comparten. Por ejemplo, el uso de los canales de comunicación como instrumentos de atención mediática y búsqueda de notoriedad. Un ejemplo de los últimos días, es el intercambio epistolar en formato siglo XXI, entre Pablo Iglesias e Íñigo Errejón. Otro ejemplo, aún más claro, es la propia figura de Silvio Berlusconi, como bien destaca Pablo Vega en Cámara Cívica al hablar de «Política pop y Donald Trump». Por último, la llamada de Pedro Sánchez a Sálvame (gracias a una nota de Europa Press, numerosos medios recogieron uno de mis tuits), o la aparición de políticos en programas de entretenimiento, son claras muestras de ese carácter pop.

(5) Para terminar, merece la pena destacar que, como sostienen Lipovetsky y Serroy, vivimos en una “sociedad-pantalla”, donde todo está mediatizado e interpretado, y lo percibimos cada vez más a través de pantallas en dispositivos, y menos en directo. Puede que este sea uno de los hándicaps de esta nueva era postpolítica pop, donde es más fácil crear bulos y compartir noticias falsas, incidiendo de forma masiva en la opinión pública, algo que han venido a llamar postverdad, un término algo pop. O post-pop.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *