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Spam en redes sociales: una mala práctica

En las redes sociales, como herramientas del Social Media Marketing, no todo vale.

La comunicación tiene diferentes canales, y cada uno de ellos posee ciertas características que los convierte en adecuados para hacer llegar el mensaje al destinatario que buscamos. Sin embargo, cuando faltan los recursos o se opta por el camino más corto, suele equivocarse la forma de comunicar, y llegamos a perjudicar la imagen de una manera estrepitosa.

Piensen, por ejemplo, en las empresas que envían correos electrónicos masivos sin que nos hayamos suscrito a sus novedades (el conocido spam). En muchos casos se trata de empresas que han comprado nuestros datos a proveedores de servicios con quienes sí tenemos relación (por ejemplo, nuestra compañía eléctrica puede ofrecer nuestra información a financieras para remitirnos publicidad no deseada).

Spam en las redes sociales

Aunque la ley regula de forma muy concreta estas prácticas, numerosas empresas llenan sus servidores de correo no deseado, que resulta molesto e inútil. Y hay gestores de perfiles sociales que llevan esa práctica también a las redes, como Facebook o Twitter.

La idiosincrasia de cada red social hace que esta práctica adopte una forma u otra. Por ejemplo, el spameo en Facebook puede llevarse a cabo mediante el etiquetado masivo o el envío de mensajes privados a numerosos usuarios. En el primer caso, aquellos usuarios que no hayan configurado correctamente sus perfiles, pueden hacer publicidad gratuita a quienes les etiqueten en fotografías o publicaciones. Por ello siempre es recomendable configurar la privacidad para aprobar o denegar este etiquetado.

En Twitter, por el contrario, la práctica es igualmente molesta, pero no es tan sencillo conseguir una difusión involuntaria como en el etiquetado de Facebook. Es más frecuente que el spam se realice nombrando a varios usuarios en un tuit para que lo reciban como notificación. Generalmente, este spameo es impersonal, pues no permite editar el contenido del mensaje al destinatario.

Irónicamente, varios de estos ejemplos se encuentran a diario en las redes, incluso desde cuentas de organizaciones que anuncian cursos de gestión de redes sociales, donde una de sus primeras lecciones debiera ser Cómo evitar el spamming.

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Alternativas al spamming o cómo dejar de molestar a tus usuarios

En el marketing online uno de los canales con mayor tasa de fidelización es el envío de Newsletter (boletines). A través de la suscripción en la web (o incluso en el proceso de compra en los e-commerce), podemos inscribirnos en la lista de correo de una empresa o partido político, para recibir sus novedades en privado, en nuestra bandeja de correo, sin necesidad de ser molestados. Además, los derechos de rectificación, modificación o baja, se encuentran regulados en la LOPD y podremos recurrir a estos mecanismos para dejar de recibir información a través de este canal, mucho menos intrusivo.

Existe también otro tipo de mailing a través de mensajes privados en las redes sociales, como la Campaña por DM que ofrecen plataformas como SocialBro, donde una de las principales desventajas es que no podemos dirigir un mensaje a aquellos usuarios que no nos sigan.

Nuestra recomendación es que la captación y fidelización tenga lugar de la forma más natural posible, y que no nos recuerden por las campañas de spam masivo, sino por el resultado de nuestro trabajo y por la personalidad que proyectemos online.

Una pregunta: ¿confiarías en un partido o candidato que pidiera el voto haciendo spam? Nosotros tampoco.

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Publicado originalmente en la web de PolíticaYMedia

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