Voto económico y coaliciones inciertas | Eli Gallardo Blog

Voto económico y coaliciones inciertas

Artículo publicado en 45m.es el 18 de noviembre de 2013


(1)
 Las elecciones europeas están cada día más cerca, y los movimientos en los partidos se aceleran. Conscientes de la irrelevancia para el elector medio español, muchos de estos partidos preparan estos comicios como un examen previo a las autonómicas y a las generales, que previsiblemente se celebrarán en 2015. Y en muchas ocasiones uno se pregunta cómo se presentan partidos de ámbito regional, en coalición heterogénea y casi antinatura, con otros partidos de ámbito no estatal (PANE en jerga politológica). Conste que he escrito cómo y no por qué en la frase anterior. Verán.

Con carácter general, un partido se presenta a unas elecciones con unas “condiciones mínimas”, una suerte de contrato con sus votantes, en la forma de un programa electoral. Incumplir un contrato en Derecho Civil podría tener consecuencias perjudiciales para la parte incumplidora, pero no ocurre así con estos documentos, como se ha constatado desde el primer día de la legislatura Rajoy. Si pensamos en los partidos amalgamados en coaliciones políticas con el único objetivo de obtener representación para que se escuche al menos una voz regionalista en la Cámara europea, cabe preguntarse cómo se elaborarán los programas electorales para esas elecciones y, sobre todo, cómo se venderán.

(2) Ya hemos mencionado en otros artículos que hoy la política es mercadeo, y el votante actúa como un consumidor, o al menos esa parece ser la concepción mayoritaria. Es por ello que ante los comicios europeos uno se pregunta qué piensan vender los PANE coaligados, pero sobre todo, qué ocurrirá cuando lleguen las elecciones que más tinta desperdician en España: las autonómicas y generales.

estrategia politica electoral

En el ámbito autonómico es evidente que se están produciendo movimientos organizativos muy importantes, con el animus de multiplicar las fuerzas que divide la Ley Electoral. En la Comunitat Valenciana hace meses que se habla del posible Tripartito valenciano (curiosamente quienes más hablan de éste son los Populares valencianos, siguiendo su manida estrategia de vender lo malo conocido), y en Balears la coalición MÉS se ha dotado de una estructura organizativa propia, sin federar sus partes, y han establecido también vínculos orgánicos con Esquerra, la sucursal de la antigua Esquerra Republicana de Catalunya en las islas.

Y como estos dos ejemplos, encontrarán cientos.

(3) El aspecto que considero más importante con carácter previo a la campaña es cómo van a vender sendos proyectos, condenados a presentar un programa electoral que no será implementado. Sí, es cierto que los programas se incumplen de manera somera y que más arriba hemos recordado que no existe responsabilidad civil ni administrativa por ello. Pero esto no deja de ser un aspecto a tener en cuenta a la hora de calibrar nuestro voto.

Como señalé en el artículo La coalición silenciosa, con el ejemplo de la coalición Unitat per les Illes, la presentación de una coalición heterogéneaprevia a las elecciones tiene unos resultados peores que la constitución de una coalición postelectoral, en la que se define un pacto de legislatura o unprograma de mínimos. La transparencia y la publicidad que hoy defienden incluso quienes no son capaces de distinguirlas, no deben quedar en simples principios del Derecho, sino que tienen aplicabilidad práctica y deberían regir estos procesos constitutivos desde el principio, para que el votante cuente con la mayor cantidad de información. No en vano los estudiantes de Economía aprenden que en los utópicos sistemas de competencia perfecta, la información debe ser completa.

Imaginen que otorgan su voto al partido 1, porque defiende unos principios económicos con los que Usted está de acuerdo, pero discrepa del modelo de Estado que defienden. Usted piensa (porque lo ha leído, o lo cree así) que su partido no va a poder gobernar y que van a pactar con el partido 2, más cercano a su posición respecto a la economía, y que por ello les votó. Pero finalmente pactan con el partido 3, que defiende unos cleavages territoriales completamente contrarios a su ideario. ¿Cómo rectificar ese voto? ¿Creamos una segunda vuelta para decidirlo?  ¿Y quiénes votarían, todos o solo los votantes de ambos partidos?

Estas son preguntas frecuentes en las aulas de Ciencias Políticas, y cada postura es tan respetable como la contraria. Pero vamos a la práctica.

(4) Este es un dilema en el que se ha comprobado que la mejor solución suele ser el silencio hasta el día después de las elecciones, en el que se considera legitimado a cada uno de los partidos para negociar acuerdos, defendiendo su autonomía negociadora y con el peso específico que sus votantes le hayan concedido. Sin embargo, el ruido coalicional, las coaliciones silenciosas esperadas, pueden tener un carácter disuasorio. Especialmente en un contexto tan económico como el actual, donde el modelo de Estado como item electoral tiene una rentabilidad muy focalizada en Catalunya, con carácter mucho menor en Balears. Curiosamente uno de los principales activadores de este cleavage ha sido el Presidente conservador, José Ramón Bauzá, que algunos han señalado como intento de retener el trasvase de votos hacia UPyD.

Ante los próximos comicios cabe prepararse para una batalla dialéctica en el terreno de lo pasional, de activar los sentimientos de pertenencia territorial, casi tribal, frente a la defensa de posiciones económicas concretas, más o menos favorables al paradigma neoliberal mayoritario. La coalición MÉS ya ha activado los mensajes del territorialismo y ha tomado partido (perdónenme el juego de palabras) al establecer lazos orgánicos con ERC, buscando sumar techos electorales.

Pero si extraemos los valores postmaterialistas de los electores españoles, veremos que tal vez el partido que sepa vender un mensaje económico, basado en medidas paliativas del thatcherismo radical actual, consiga atraer un número importante de votantes. Que la oposición al TIL en Balears fue una oposición a una forma de gobernar antidemocrática, y no una expresión de catalanismo. Que las encuestas realizadas en Catalunya no sirven para Balears.

Hoy, más que ayer, se torna evidente la importancia del mensaje y de cómo se vende. Tal vez el PSIB-PSOE y EUIB sepan enfocar un mensaje atractivo a su target, y se vuelva a castigar a coaliciones preelectorales en un espacio de debate mayoritariamente económico, pese al TIL.

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